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YUBAL![]() LA HISTORIA DE UN REGALO O DESDE LA LOCURA HASTA LA SORPRESA.
La madrugada del 6 de enero siempre es mágica. La ilusión se mezcla con el vértigo a la novedad. Cada segundo que pasa es una cuenta atrás esperando una explosión de sorpresas. Cada cajita, cada regalo, cada detalle… todo, en esa noche, encierra mucho más de lo que a simple vista se ve. Porque, os puedo asegurar, que es increible y alucinante lo que se esconde detrás de un papel de celofán. Los nervios que te inundan cuando comienzas a deshacer un lazo, a desenvolver un paquete, se vuelven lágrimas de alegría cuando la novedad supera lo esperable. Quizás toda la noche, la cabeza ha estado como loca dando vueltas imaginando esos destellos de luz que anuncian pregonando la mañana, pero al llegar ese momento, al irrumpir ese mágico instante, con el crepitar del papel de celofán desprendiéndose del regalo… la sorpresa toma la palabra y la incertidumbre se vuelve agradecimiento impagable. La historia de YUBAL es fácilmente comparable con el amanecer de un 6 de enero. Por mucho que en mi cabeza hayan volado miles de ideas, se hayan fraguado cientos de proyectos, o se hayan compuesto infinidad de tonalidades, nada es comparable con la genial sorpresa que ha supuesto YUBAL. Quizás todo empezara en torno a las navidades del año 2006. Ciertamente, desde hacía unos años me venía rondando la idea de formar un grupo, algo sencillo, muy familiar, un grupo de voces que dieran vida a un proyecto musical: poder componer y grabar los cantos necesarios para animar una Eucaristía, cantos que unieran una profunda catequesis con una sintonía notable con la sensibilidad musical joven de hoy. Así fueron surgiendo temas como “Mira mis manos” (Marzo 2003), o el “Santo de los pobres” (Mayo 2003). Sin embargo, en el año 2006, la CONFER Joven de Granada organiza un encuentro de la Vida Religiosa Joven de esta ciudad en el que se pretendía, a través del arte y la originalidad, compartir los diferentes carismas de las Congregaciones Religiosas que allí vivían. El encuentro comenzaría con una Eucaristía que sirviera para motivar y situar en la dinámica de todo el encuentro. Y sin saber cómo ni porqué, en una reunión convocada en torno a noviembre del 2005 para organizar el encuentro, me ofrecí voluntario para animar dicha Eucaristía. En ese momento vi con claridad que era la oportunidad para dar riendas sueltas a lo que se venía rumiando en mi cabeza. Así comencé a contactar con diversos amigos que les podría interesar la propuesta de enrolarnos en una aventura musical: componer y montar los cantos para animar una Eucaristía. A veces fueron gente conocidas que desde el primer momento secundaron la ilusión (recuerdo la primera conversación con Marita y su cara de alucine), pero en muchas otras ocasiones se trataron de “asaltos a mano armada”. Escuchaba cantar a alguien cuya tesitura podría venir bien al grupo y, ni corto ni perezoso, me acercaba, me presenta, y proponía… Al más puro estilo evangélico de las vocaciones de los apóstoles. Los ensayos comenzaron después de la Semana Santa del 2006, hasta entonces, había podido componer el grueso de los temas. Los comienzos fueron de locura. Entre que sólo ensayábamos un rato los domingos, que los diferentes miembros del grupo no se conocían entre ellos, que todavía faltaba algún tema por componer… Todo parecía que no marchaba, todo parecía imposible. Sin duda, mucha oración y mucha confianza en lo que hacíamos fueron los pilares para mantener a flote un proyecto a contra reloj. Los días iban pasando; los lazos iban naciendo; las personas ya no sólo éramos caras y nombres, sino también historias compartidas; las canciones iban sonando; las primeras bajas fueron haciendo mella en el cansancio de los demás; pero al mismo tiempo, tal y como a la hora de ir quitando el papel de celofán a un regalo inesperado, algo nuevo estaba brotando. Llegó el día del encuentro, el cual tenía por título: YUBAL. Comenzó la Eucaristía, las guitarras marcaron el primer acorde, el piano acarició las primeras teclas, y las voces se empastaron como nunca lo habían hecho para cantarles al mundo y a la Iglesia: Ven, no lo dudes, no lo pienses, toma fuerza y sé valiente, te invito a celebrar… Esa noche, algo nuevo había brotado, chicos y chicas de diferentes nacionalides (Colombia, Bolivia…), de diferentes puntos de nuestra geografía, de diferentes grupos humanos, de diferentes vocaciones… habían encontrado en la música ese saber hacer de Dios que, pasando desapercibido, crea una historia de salvación. Esa noche, ese encuentro, esa Eucaristía, confirmó la certeza de que este grupo no se podía quedar ahí, no podía acabar así. Todos vimos claro la necesidad de seguir, de formar un grupo estable, en el que compartir, no sólo la música y los ensayos, sino la fe y la vida. De compañeros pasamos a ser amigos. Así surgió el grupo musical Yubal (tomando el nombre del encuentro organizado por CONFER Joven Granada que nos vio nacer). Desde entonces, los ensayos se sucedieron, el grupo se fue consolidando, hubieron cambios, idas y venidas de diferentes personas. Los temas fueron tomando tal forma que nos propusimos dar salida a lo que hacíamos. Yubal sintió la vocación de lanzarse a la misión, hacer de la música un lugar de encuentro entre los hombres y de estos con Dios. La música sería entonces el medio privilegiado para un doble apostolado: el anuncio de la Buena Noticia del Reino y financiar fondos para el desarrollo en zonas empobrecidas de nuestro planeta. En diciembre del 2006 pudimos grabar nuestro primer trabajo en los estudios de Jaime Martínez (Granada), con el título “Algo nuevo está brotando”. Un conjunto de 9 temas con los que poder animar una Eucaristía y, al mismo tiempo, transmitir la hondura del misterio de la comunión, el misterio de saborear la llamada a convertirnos en pan para los otros. Nuestra misión se extendió más allá de las fronteras de la ciudad de la Alhambra, tocando durante los años 2006 y 2008 en Sevilla, Cádiz, Madrid, así como en diversos pueblos de la provincia de Granada. Toda esta historia ha desembocado en lo que hoy es YUBAL. El regalo se ha abierto y está desbordando ilusión, esfuerzo, ritmo y compás, melodías y cadencias que intentan poner banda sonora original al sueño que Dios tiene para cada uno de nosotros. YUBAL es hoy un grupo de vida y de fe que ha encontrado en la música su medio de expresión y su punto de encuentro. Aunque la mayor parte del grupo reside en Granada, hay miembros de YUBAL, por las diferentes circunstancias de la vida, en: Madrid, Barcelona, Almería, Brazil, Bolivia, Italia… Una de sus notas más característica es su apertura y hospitalidad, el primer grupo ha variado bastante al que hoy hay, y seguirá cambiando, YUBAL se comprende como un lugar de acogida de todo aquel que crea en la música como medio de evangelización. Esta es nuestra historia, esto es lo que somos, este es el gran regalo que Dios ha hecho a cada uno de los que sentimos YUBAL como algo de nosotros. Nunca podríamos haber imaginado todo lo que YUBAL ha supuesto, desde aquellos primeros compases perdidos y a lo loco, sin saber muy bien cómo iba a terminar todo eso, hasta la alegría con que respondemos a las invitaciones para entonar nuestras canciones. Con la sencillez propia del que se sabe un continuo principiante, y con la ilusión del que se deja sorprender cada día que amanece, hoy estoy dispuesto, estamos dispuestos, a continuar quitando el papel de celofán a este gran regalo. Si algo nuevo ha brotado, todavía hoy sigue brotando. Por eso YUBAL canta y seguirá cantando, hasta que Dios quiera. Manuel Ogalla,cmf, autor de Yubal. |
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